- Loto & Hawimi's Journey
- Posts
- A los 9 años dejé de dibujar para siempre. Y entendí por qué hace tres días.
A los 9 años dejé de dibujar para siempre. Y entendí por qué hace tres días.
Un libro, una herida de infancia, y la pieza de dominó más grande que he encontrado.

Mi madre, mi abuela, mi maestra favorita. Me apreciaron mucho de pequeño. Me decían que era inteligente, que dibujaba bien, que escribía bien, que hablaba bien. Y sin saberlo, me construyeron una jaula. Mi jaula dorada.
Porque si eres el especial, el listo, el bueno — no puedes arriesgarte a no serlo.
A los nueve años, recién llegado a un nuevo colegio, el maestro mi dijo: “Loto, 8.5, tu dibujo es bueno, aunque no tan bueno como el de Fran.” Y no volví a dibujar nunca más.
Cuando el profesor de saxofón me dijo que si no estudiaba no iba a tocar bien — deje de ir a clase. Porque mi identidad no estaba en el saxofón, estaba en ser el talentoso. Y si tenía que esforzarme, perdía mi estatus. Me quedé dentro de mi zona de confort, dentro de lo que se me daba "especialmente" bien, y me fui encerrando.
[¿Y, tú, hay algo que dejaste de hacer de pequeño porque alguien te dijo que no eras suficientemente bueno?]
El dolor de esa jaula me llevó a evadirme. A los 13 años, en las drogas.
Pero a los 16 ocurrió algo.
Mi madre me envió a más de 10.000 kilómetros de distancia — desde cerca de Barcelona, hasta cerca de Córdoba, Argentina, donde mi padre vivía en una comunidad terapéutica y espiritual. Y en apenas unas semanas, rodeado de personas más amables, viviendo con más cuidado y respeto por sí mismas y por los demás, experimenté algo que no tenía nombre para mí entonces.
Una presencia. Una belleza siempre accesible adentro. La misma que se cuela con una puesta de sol, con la caricia de alguien querido, o un bocado que inspira todo tu paladar…
Y algo en mí pensó: necesito aprender a vivir así y decirle al mundo entero como hacerlo también…
⸻
Toda mi obsesión estos años ha sido encontrar la primera pieza del dominó.
Si pones una pieza delante de otra del doble de su tamaño, y repites eso suficientes veces, puedes tumbar una del tamaño de la Torre Eiffel solo con tocar la primera. Hay un libro entero dedicado a esta idea — The One Thing.
Hacerme monje y enseñar meditación — una pieza. Escribir un libro — otra pieza. Los Círculos Hawimi — otra pieza, más íntima, más poderosa. Pero ninguna de estas llega a miles de millones de personas.
Google sí, es usado por más de 5.000 millones de seres humanos, que hacen juntos más de 13.700 millones de búsquedas cada día.
Hawimi.ai, el buscador consciente, es esa primera pieza.
Da igual si buscas sandalias rojas en Madrid, verdura ecológica en Manhattan o maletas de viaje online. Hawimi.ai te da la opción más amable disponible en el planeta, con el menor impacto negativo — o el mayor impacto positivo — en la humanidad y la naturaleza. Y muchas veces ni siquiera es más cara.
El mundo más consciente, a un clic de distancia.
Es por eso que por ahora es solo por invitación — para que sea obvio que estamos en esto juntos, que solo se expande porque tú y yo hacemos el trabajo de usarlo y de invitar también a alguien más.
¿Se te ocurre algo más poderoso para activar este efecto dominó, hasta que cada ser humano tenga, a un clic de distancia, la opción más amable con la humanidad y el planeta?
⸻
Elijo seguir empujando la primera pieza. Elijo creer que es posible. Elijo, si quieres, hacerlo contigo.
Loto
Fundador de Hawimi™
Elegimos amabilidad™
PD. Si algo de esto te ha movido, aquí tienes cuatro formas de seguir:
① Firma tú el Acuerdo de Amabilidad — el primer paso, simbólico y real.
② Únete a un Círculo Interno Hawimi™ en español — máximo 12 personas, mínimo 8 semanas. En inglés, aquí.
③ Comparte esta newsletter con alguien que creas que la va a apreciar. Aquí el enlace directo.
④ Respóndeme aquí… ¿Qué dejaste de hacer o soñar que podías cuando aún eras un niño? ¿O qué piensas del buscador consciente? Leo todo.